miércoles, 1 de octubre de 2014

Los superpoderes de la ciencia

Por Roberto F. Campos


La Habana (PL)Superpoderes, inventos y soluciones acompañan al ser humano en el siglo XXI con miradas enfocadas a un futuro casi inconcebible si lo comparamos con las predicciones de los escritores de ciencia ficción, empequeñecidas por la realidad.

En esa lista, los analistas consideran cinco grandes descubrimientos en materia de física contemporánea que hacen enmudecer a muchos entendidos.

Sobre el particular, medios que abordan ciencia y tecnología, informan sobre detalles de sumo interés como es el caso de ordenadores con velocidades descomunales.

Por tanto, la computación cuántica puede resolver innumerables problemas, incluso estaría, en el plano teórico, en la teletransportación, que hasta el presente es solo parte de la imaginación, por encima de una solución alternativa a medios de movimiento.

Materiales con superpoderes, tecnologías y otros adelantos superan la memoria de muchas personas y argumentan los más recientes 25 años, con un fuerte reflejo en la revista especializada Physics World del Reino Unido.

La teleportación cuántica, por ejemplo, de 1992, apunta a la capacidad de transferir propiedades claves de una partícula a otra, en estados cuánticos, sin emplear un vínculo físico, considerado elemento base para el desarrollo de la computación cuántica.

Solo en fase experimental, las computadoras cuánticas permitirán un viaje más veloz que las convencionales, y pueden llegar a tener de protagonista al propio ser humano.

En materia de física anotan la creación del primer condensador de Bose-Einstein de 1995 como el segundo eslabón del asombro, pues se habla del quinto estado de agregación de la materia (recordar solidó, liquido y gaseoso, a los que se les sumó el plasma).

Este quinto elemento se produce a temperaturas cercanas al cero absoluto, cuando los átomos se fusionan a baja energía y comienzan a comportarse como ondas y no como particulas.

A este descubrimiento se le auguran aplicaciones tales como instrumentos de medición y relojes atómicos más exactos, y poder almacenar información en las futuras computadoras cuánticas.

El tercer tema es la aceleración de la expansión del universo, de 1997, evidencias de una misteriosa fuerza antigravitoria, la energía oscura, que causa la expansión del universo a un ritmo cada vez más veloz.

Este descubrimiento removió el apoyo de la cosmología de observación y supuso un gran avance para comprender la evolución y el destino final del cosmos, si es que esto es posible.

El cuarto peldaño está, desde 1998, en la prueba de que los neutrinos tienen masa, evidencia de una ínfima masa, paso clave para entender mejor a una de las partículas subatómicas más enigmáticas del modelo estándar, relación con la cosmología y la astrofísica.

Miles de millones de minúsculos neutrinos, podrían ser la traducción más acertada de estos enredos de la ciencia, partículas que nos atraviesan en cada segundo sin tocar nada ni dejar rastro, claves para entender qué hace funcionar al sol.

Y en el quinto puesto está el Bosón de Higgs, de 2012, partícula elemental propuesta a partir de la teoría de 1964 de Peter Higgs para explicar la existencia de masa en las partículas elementales.

Estos descubrimientos parecen viejos por las fechas, pero sumamente nuevos si se tiene en cuenta su camino, aún por definir, y la poderosa influencia en todo la cotidianidad, en el hoy, de cara al mañana.

vm/rfc

Periodista de Prensa Latina

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