jueves, 16 de octubre de 2014

Dos récords mundiales para hacer realidad los ordenadores cuánticos

Los ordenadores cuánticos suponen un gran desafío, y lo peor es que aún no queda claro que realmente supongan una revolución; incluso el pronosticado fin de los chips de silicio no parece llegar a corto plazo, así que no queda claro si la inversión merecerá la pena. Afortunadamente esto no ha impedido a dos equipos de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur seguir sus desarrollos; y digo afortunadamente porque este duro trabajo ha dado lugar a dos récords mundiales que pueden suponer dos pasos de gigante en la computación cuántica.

El silicio aún puede servir para mucho

Lo curioso es que cada equipo ha llegado a sus respectivos logros de manera diferente. Un qubit es la unidad básica de un sistema cuántico, al igual que un bit lo es de un sistema basado en silicio. Un qubit usa la polarización de un electrón, ya sea vertical u horizontal, para representar 1 y 0; la duda está no solo en conseguir almacenar esa información sin que cambie con el paso del tiempo, sino también en cómo procesarla algo básico para el funcionamiento de un ordenador. En lo que respecta a lo segundo, uno de los equipos ha anunciado que ha conseguido procesar datos cuánticos con una precisión de mas del 99%; parece mucho, pero no es suficiente ya que después de hacer millones de operaciones estos errores se apilarían y el resultado sería erróneo. Sin embargo, es un buen punto de partida para continuar el desarrollo. El otro equipo por su parte consiguió guardar información cuántica durante mas de treinta segundos; normalmente los electrones pierden muy rápidamente su espín lo que los hace poco fiables para almacenar información.
De manera irónica, el elemento que ha facilitado ambos récords es precisamente el que queremos jubilar: el silicio. Los dos equipos demostraron que el silicio puede ser usado para crear qubits, atrapando al electrón en cuestión en una fina capa que lo protege del magnetismo y de influencias externas que puedan variar su valor; también facilita su uso gracias a las bien conocidas propiedades eléctricas del silicio.

Fuente : Universidad de Nueva Gales del Sur

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